Bon appétit amig@s,

Como bien sabéis, soy de ascendencia italiana (padres, abuelos, bisabuelos etc..) y siempre hemos comido sobretodo comida italiana hecha con mucho cariño de las maravillosas manos de mi madre y abuelas. Todo tipo de pastas caseras, dulces tradicionales sicilianos, panes y también como no, grissini. Estos palotes alargados que habitualmente comemos como aperitivo junto a un buen jamón y queso.

Son muy sencillos de preparar y aquí tendremos la ocasión de ejercer nuestros brazos ya que esta masa requiere de algunos minutos de amasado. Nada complicado y los que tenéis robots de cocina pues os podéis ahorrar este paso.

A mi me encanta amasar a mano, puede resultar laborioso al principio pero no es nada difícil y es maravilloso ver y notar como la masa se vuelve más flexible y manejable con un buen amasado.

Ingredientes:

250 gramos de harina de fuerza

7 gramos de levadura fresca de panadería

125 ml de agua

25 ml de aceite de oliva

½ cucharadita de sal

Semillas de sésamo y hierbas provenzales

Empezamos diluyendo la levadura en el agua (si está tibia mejor) .

En un bol grande ponemos la harina, la sal y mezclamos bien. Formamos un hoyo en el centro y añadimos el agua con la levadura diluida así como el aceite. Ahora toca amasar. Primero utilizaremos una cuchara para integrar todos los ingredientes y luego volcaremos la masa sobre una superficie lisa donde podamos trabajarla cómodamente.

Aunque al principio os parecerá que le falta harina y esta pegajosa , al ir amasándola tomará la consistencia adecuada y dejará de ser pegajosa. Si queréis ayudaros con un poquito más de harina pero no mucha.

Después de unos 10 minutos la tendréis lista. Momento de dejarla reposar en el bol cubierto con un papel film ó trapo limpio durante alrededor una hora ó hora y media hasta que prácticamente doble de tamaño. La levadura habrá hecho bien su trabajo jaja.

Volvemos a coger la masa y la ponemos de nuevo en nuestra tabla de trabajo. Con las manos la aplastamos un poco para sacarle el aire y la extendemos con un rodillo, intentaremos darle forma rectangular. Cortamos tiras más ó menos de un grosor de nuestro dedo meñique y hacemos que rueden nuestras manos formando cilindros muy finos.

Los colocamos sobre nuestra placa de horno y los untamos de aceite de oliva para luego espolvorearlos con las hierbas provenzales, semillas de sésamos u incluso queso rallado así como un poquito de copos de sal.

Se harán al horno precalentado a 200 grados durante unos 10-12 minutos hasta que estén dorados.

Los sacamos y dejamos enfriar antes de consumirlos.

 

¡Deliciosos!

 

Bon appétit mama

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